MADONA RUSA

VIRGEN DE KAZÁN MADONA RUSA

Oración para todos los días:

Oh Virgen Santísima de Kazán, Madre de Dios y consuelo de los afligidos, venimos ante tu sagrada imagen, pidiendo tu intercesión poderosa. 
Tú que eres luz en la oscuridad, guía en el peligro y refugio en la tribulación, protege a nuestras familias, llena nuestros corazones de esperanza, y condúcenos siempre hacia Cristo, tu Hijo.

Dios te salve María… 

CONSIDERACION DEL DIA

Gozos a la Santísima Virgen:

Eres Madre amorosa, 
estrella de gran fulgor, 
intercede por tus hijos, 
nos llenas de tu fervor.

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

De tu ícono sagrado 
brota paz y redención, 
eres fuerza en las batallas, 
nuestra firme protección.

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

Cuando el mundo nos aflige 
y el dolor no tiene fin, 
con tu manto nos cobijas, 
Madre santa de Jesús

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

Eres luz en la penumbra, 
esperanza del dolor, 
Madre pura y protectora, 
llévanos al Redentor.

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

En tu amor siempre confiamos, 
tu intercesión es poder, 
danos fuerza en los conflictos, 
haznos nunca perecer.

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

Bajo tu amparo buscamos 
consuelo y felicidad, 
sé por siempre nuestra guía, 
Virgen Santa de Kazán.

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

Oh Señora milagrosa, 
refugio del pecador, 
abre siempre nuestros ojos 
a la gracia del Señor.

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

En el cielo eres Reina, 
y en la tierra, protectora, 
a tus pies rendimos gracias, 
Virgen pura y consoladora.

Virgen Santa de Kazán, 
Madre llena de bondad, 
guíanos con tu mirada, 
llévanos a la verdad.

Oración final:

Madre de Kazán, bajo tu manto encontramos refugio. 
Protégelos de todo mal y guíanos siempre hacia la paz de tu Hijo. 
Amén.

CONSIDERACIONES


DÍA PRIMERO 
(26 de octubre)

María, en su juventud, ayudó con fe el plan de Dios cuando el ángel le anunció que sería la Madre del Salvador. Su «sí» fue un acto de confianza absoluta, aunque no comprendía completamente lo que implicaba. Hoy, contemplamos a María como modelo de fe y pedimos su ayuda para fortalecer nuestra confianza en Dios en los momentos de incertidumbre.

Oh Virgen de Kazán, tú que caminaste en la fe más pura, enséñanos a confiar en los planos de Dios, 
aunque no los comprendamos por completo. 
Haz que nuestro corazón permanezca firme en la esperanza de su amor eterno y que, como tú, podamos decir siempre: 
«Que se haga en mí según tu palabra». 
Amén.

DÍA SEGUNDO (27 de octubre)

La Virgen María siempre ha sido un faro de esperanza para los creyentes. En los momentos de dolor, como en la cruz, su fe y esperanza en las promesas de Dios no vacilaron. Hoy, la Virgen de Kazán nos invita a mantener viva la llama de la esperanza, incluso en tiempos de prueba.

Oh Madre de Kazán, estrella brillante en medio de nuestras noches, danos la fuerza para esperar con paciencia los tiempos de Dios. 
Que nuestra confianza en su bondad sea siempre más fuerte que nuestras dudas. 
Tú que sostuviste la esperanza en la cruz, enséñanos a confiar en la victoria de la vida sobre el dolor y la muerte. 
Amén.

DÍA TERCERO (28 de octubre)

María conoce nuestros sufrimientos, pues vivió momentos de profundo dolor, como la pérdida de Jesús en el templo o su crucifixión. La Virgen de Kazán, venerada como protectora de los necesitados, nos consuela y nos invita a buscar en ella el refugio seguro en nuestras penas.

Oh Virgen consoladora, Madre de Kazán, tú que conoces el peso del dolor, acoge nuestras lágrimas 
y transforma nuestras penas en esperanza. 
Guíanos a confiar en la misericordia de tu Hijo y enséñanos a ser consuelo para los demás. 
Amén.

DÍA CUARTO (29 de octubre)

La Virgen María es Madre de todos los pueblos y ejemplo de unidad. En su amor materno no hay distinciones; ella reúne a todos sus hijos bajo su manto, llamándonos a vivir en paz y armonía. La Virgen de Kazán, venerada por cristianos ortodoxos y católicos, es un símbolo de reconciliación y unidad en la fe, además de la unidad de múltiples naciones.

Oh Virgen de Kazán, Madre de todos los creyentes, derrama tu amor sobre nosotros y una de nuestras familias, comunidades y naciones. 
Que aprendemos de ti a vivir en comunión, perdonándonos unos a otros y trabajando juntos 
por la paz y el bien común. 
Intercede por nosotros ante tu Hijo, para que seamos verdaderos instrumentos de unidad. 
Amén.

DÍA QUINTO (30 de octubre)

En un mundo lleno de conflictos y divisiones, María nos recuerda que Cristo es nuestra paz. La Virgen de Kazán es invocada como protectora en tiempos de guerra y guía hacia la reconciliación. Hoy pedimos su intercesión para que reine la paz en nuestros corazones, hogares y en el mundo entero.

Oh Reina de la Paz, Virgen de Kazán, acude en nuestra ayuda para sanar las heridas de la discordia y la enemistad. 
Haz de nuestros corazones un lugar de reconciliación y de nuestras palabras un instrumento de paz. 
Que por tu intercesión, el mundo conozca el amor de Cristo, el verdadero Príncipe de la Paz.

DÍA SEXTO (31 de octubre)

María nunca rechaza a un corazón arrepentido. Ella, como Madre misericordiosa, nos invita a volver a Dios y encontrar el perdón que transforma. La Virgen de Kazán es refugio para quienes buscan reconciliarse con Dios, recordándonos que no hay pecado tan grande que no pueda ser redimido por el amor divino.

Oh Virgen de Kazán, refugio de los pecadores, acoge nuestras debilidades y ruega por nosotros. 
Llénanos de la gracia de tu Hijo y condúcenos por el camino del arrepentimiento. 
Haznos humildes para pedir perdón y generosos para ofrecerlo. 
Amén.

DÍA SÉPTIMO (1 de noviembre)

María es causa de nuestra alegría, pues por ella llegó al mundo la salvación. Su presencia en nuestra vida es un recordatorio del gozo que nace de la fe en Cristo. La Virgen de Kazán nos invita a vivir con corazones llenos de gratitud y alegría, confiando en las promesas de Dios.

Oh Madre de Kazán, fuente de alegría para todos los creyentes, llena nuestro corazón de gratitud 
y enséñanos a ver las bendiciones que nos rodean. 
Que nuestras vidas sean testimonio de la alegría que nace de confiar en tu Hijo. 
Haz que llevemos esperanza y amor a quienes más lo necesitan. 
Amén.

DÍA OCTAVO (2 de noviembre)

La humildad de María fue el camino por el cual Dios obró grandes maravillas en ella. Su «sí» al plan divino es un ejemplo para nosotros de confianza total en Dios, aceptando su voluntad con sencillez y gratitud.

Oh Virgen de Kazán, modelo perfecto de humildad, ayúdanos a aceptar con amor y paciencia 
lo que Dios dispone para nuestras vidas. 
Enséñanos a ser servidores de los demás y a reconocer que todo bien viene de Él. 
Amén.

DÍA NOVENO (3 de noviembre)

María es nuestra guía hacia la vida eterna, pues su misión es llevarnos a Cristo. Como Puerta del Cielo, ella nos acompaña en el camino de santidad y nos anima a perseverar en la fe hasta el final de nuestra vida terrenal.

Oh Virgen de Kazán, puerta abierta hacia el cielo, guíanos en nuestro caminar y enséñanos a buscar siempre las cosas de lo alto. 
Haz que nuestras obras y palabras reflejen el amor de Cristo, para que un día podamos gozar contigo de la gloria eterna.  Amén.