NUESTRA SEÑORA DE BELÉN DE UBAQUE

Oración para todos los días:

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial protectora de los que rezan el santo rosario; por lo que su divina majestad te engrandeció escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta novena, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma.

Que yo Señora, para conseguirlo me valgo de tu intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo: (rezar tres avemarías).

CONSIDERACION DEL DIA

Digan todos a porfía Con entusiasmo y con fe

Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

Hija del Padre Divino Madre del dulce Emmanuel y del Espíritu Santo Esposa escogida y fiel.

Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

Maravilla de Hermosura, Hondo abismo de saber De santidad rica mina Obra de inmenso poder. 

Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

Mandas a los terremotos, Vences las tempestades, El cielo en aguas deshecho Responde a tu poder. 

Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

El infierno se estremece, Tiembla ante ti el enemigo El pecador que te invoque No llegará a perecer.

Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

Pues que nos tienes por hijos, Concédenos por merced Amar a Jesús y a ti y a tu esposo San José.

Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

Digan todos a porfía Con entusiasmo y con fe, Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

Dios te salve virgen pura Alegría de Belén

Oración final:

Oh Reina del Cielo, Dulcísima Madre y abogada de los hombres, Nuestra Señora de Belén, te veneramos y amamos como especial protectora de este pueblo y su comarca, según tu misma nos lo manifestaste, apareciéndote en aquel sagrado y milagroso lienzo. Pedimos tus soberanas prerrogativas. y perfecciones de Madre de Dios, que se hizo niño por nosotros en el portal de Belén; te amamos, honramos y alabamos, como a nuestro único consuelo, refugio y esperanza después del mismo Dios.

Deseamos servirte todos los días de nuestra vida, para cumplir el voto y juramento que en otro tiempo hicieron nuestros antepasados; nos consagramos con todo nuestro efecto a ti, Madre dulcísima y consagramos a tu amor y culto nuestras familias, nuestros intereses, nuestras almas y nuestros corazones, a fin de que seamos constantes y fervorosos devotos tuyos durante la vida y tangamos después la dicha de gozar de tu maternal compañía en el cielo por toda la eternidad. (Amén).

CONSIDERACIONES


DÍA PRIMERO 
(19 de enero)

Ese precioso cuadro en el que hoy se concentran todas las miradas de este pueblo, no es solo una obra de arte maravillosa, un monumento de antigüedad, sino también el testimonio de la devoción de nuestros antepasados, la rica herencia de la fe y del amor de nuestros padres a la gran madre de Dios. En aquel milagroso lienzo se destaca la figura de la Soberana Reina, vestida de preciosísimo manto, circundada de rosas y estrellas, coronada con imperial corona y con las manos juntas y elevadas en actitud de oración.

¿Cuál sería el inspirado artífice de cuadro tan encantador? Qué pincel afortunado seria el que tuvo la sublime idea de ofrecernos a la Santísima Virgen Nuestra Señora de Belén que veneramos con profundo amor en este altar? Quizá fue un Ángel del Señor bajado del Cielo, el que sopló al oído del artista, como al de los patriarcas de la ley Antigua, palabras de aliento que proyectaron sobre su espíritu un rayo de luz para infundir en su corazón el entusiasmo divino del genio. Contemplemos de nuevo el hermoso cuadro de Nuestra Señora de Belén: La Virgen Santísima se nos presenta orando y meditando. Y ¿en qué meditará? En su Divino Hijo que duerme tranquilo sobre su regazo. Y ¿qué, Jesús puede dormir? No, reclina su cabeza sobre su corona y empuña en su diestra los tres clavos, símbolo de nuestra redención.

Vean, cristianos, la idea sublime expresada por el artista en un pobre lienzo. La Virgen María se ocupa constante en orar por nosotros ante su Hijo Jesús, que ya desde niño aun cuando parece dormir, se preocupa de nuestra salvación. ¡Ah! Cristiano, iy tú vives tan olvidado de tu alma, tan descuidado de tu salvación!

¿y obrarás así en adelante? Piénsalo brevemente y pide a la Santísima Virgen, Nuestra Señora, la gracia de salvarte.

DÍA SEGUNDO (20 de enero)

Por los años de mil setecientos vivía en un campo no muy distante de este pueblo, un piadoso labrador, quizá desconocido de sus propios vecinos, pero amado y favorecido de Dios por sus virtudes. Se llamaba «Diego Sacabuche y estaba unido en santo matrimonio con Isabel, su esposa.

El humilde y cristiano Diego debía ser el instrumento escogido por Dios para obrar el prodigio. Había recibido de sus padres como precioso tesoro, un cuadro de Nuestra Señora del Rosario y un lienzo misterioso que era de Nuestra Señora de Belén de Bochica.

Este lienzo fue para Diego y su santa esposa, fuente abundante de dichas y bendiciones. Como el Arca del Testamento cuando estuvo en casa de Obededón la colmó de prosperidad y de ventura, así el cuadro de Nuestra Señora inundó aquella casa y a sus moradores de bienes de todo género. Con la presencia de aquella imagen venerada de Santa María, vieron aumentar considerablemente sus haberes hasta poder trasladarse al pueblo y edificar su vivienda junto a la Iglesia parroquial. La Paz reinaba en aquella casa; la felicidad de aquellos dos consortes era admirada por todos los vecinos. Por fin, una tranquila y santa muerte libre de angustias y temores vino a trasladarlos casi al mismo tiempo a la mansión de la dicha verdadera en el cielo.

¿Quieren ustedes fieles cristianos, gozar del consuelo y felicidad en sus familias? Sean devotos de María Santísima; y aunque no sean aplaudidos y alabados del mundo, aunque se vean faltos de riquezas y tesoros de acá abajo, si aman a la virgen, si rezan todos los días el Santo Rosario, no les faltará el pan de cada día, la paz, el consuelo, el amor, la felicidad reinará en sus familias; y la muerte que es tan espantosa para los pecadores, les abrirá la puerta del cielo para siempre. Consideren por un momento estas verdades, resuélvanse a ser devotos de María Santísima y pídanle las gracias que necesitan.

DÍA TERCERO (21 de enero)

Murieron en la paz del Señor aquellos dos santos esposos, Diego e Isabel y no pudo haber desaparecido con ellos para siempre el sagrado lienzo de Nuestra Señora de Belén. Supo Dios nuestro Señor disponer de tal modo las cosas, que más bien a la santa muerte de su dueño, el devoto Diego Sacabuche, sucediese el prodigio de encontrarse aquel tesoro escondido y aparecer el cuadro milagroso a la pública veneración de los fieles.

Para ejecutar el testamento de los dos finados esposos, ordenó la providencia de Dios que fuese a hacerse cargo de los objetos y bienes que aquellos poseían el Padre Pedro Ramos, coadjutor de la Parroquia. Grande fue su admiración al encontrar encerrado en una caja un lienzo cuidadosamente envuelto como si fuera una prenda de gran valor, como si se tratase de una codiciada joya.

Míralo el Padre detenidamente y nada advierte que demuestre su estimación, pero movido sin duda por una luz del cielo, manda conservarlo, con singular cuidado. iOh providencia admirable de nuestra Madre María! Allí estaba escondida la imagen de aquella que había de ser el consuelo de tantos afligidos, la salud de tantos enfermos, el remedio de tantas necesidades, la protectora y abogada de los habitantes de aquellos contornos, Nuestra Señora de Belén.

¿y cómo había de permitir Dios la pérdida de tan rico tesoro? Considera ioh cristiano! Que como los dos devotos de María, Diego e Isabel, debes tú despreciar el oro y la plata del mundo y amar y estimar con preferencia lo tesoros del cielo. Ama a Dios y socorre las necesidades del prójimo practica las virtudes cristianas, sirve a María y serás el mas rico y dichoso de los hombres. Medita estas verdades y pide con fervor a la santísima virgen ésta y demás gracias que necesites.

DÍA CUARTO (22 de enero)

Entre los objetos hallados en casa de Diego e Isabel al tiempo de su muerte, figuraba un lienzo en caja bien cerrada que nada tenía de precioso y estimable a la simple Vista, pero que iba a ser el medio providencial donde debía revelarse la milagrosa imagen de Nuestra Señora.

¿Cómo? ¿Por quién iba a realizarse el prodigio? Lo que a los hombres parece un imposible, se hace fácil y asequible al poder de Dios. Cierto día manda el Padre Ramos a un sirviente que mantenga sumergido aquel lienzo en un chorro de agua durante toda la noche.

Y, ioh milagro estupendo! Al día siguiente, al sacarlo del agua vieron todos con admiración que habían aparecido claramente delineados los ojos frente y nariz de una preciosa imagen. Su asombro fue indescriptible; y no pudiendo explicar este fenómeno por sí mismos, corren a comunicarlo y mostrárselo al Padre Antonio Montero, cura y capellán de aquella iglesia.

Ahí tienes, ioh cristiano!, Una saludable lección que te da la virgen en esa renovación maravillosa. Tu corazón es como un lienzo en el que está grabada la imagen de Dios, tu creador; pero tú, ¿qué has hecho? ¡Ah! Quizá la has borrado día tras día por el pecado.

¿Cómo podrás restituir la primitiva imagen de Dios en tu alma? Bañándola en la fuente de los santos sacramentos, regándola con lágrimas de dolor y contrición, como el penitente David, hasta que no quede el menor rastro del pecado. Proponte, si deseas ser devoto de María, enmendar la vida que has llevado hasta el presente y pide a la celestial Señora las gracias que para ello necesitas.

DÍA QUINTO (23 de enero)

El Santo Párroco, tan pronto como vio ante sus ojos la dulce efigie de Nuestra Señora, incapaz de contener el entusiasmo la tomó en sus manos la estrecho contra su corazón, fijo en ella su estática mirada, y atónito y embelesado con aquella milagrosa aparición, se abrazó con ella por largo rato. Vuelto en si después de prorrumpir en abrasados coloquios de amor con la virgen, después de ofrecerse, como capellán de la Señora en aquel lugar que ella escogió para sus bondades, entró en su habitación colgó el sagrado lienzo en su mismo gabinete para tenerlo siempre a su lado en el sueño y en la vigilia, en los ratos de descanso y a las horas de estudio, de día y de noche.

Este amor tan vehemente a María es el que tú debes imitar, si quieres merecer la eficaz protección de la divina Señora. Al levantarte y al acostarte, al comer y al dormir, al trabajar y al descansar, en todos los momentos 

del día piensa en María, tu Madre del cielo.

Tus obras, tus alegrías, tus sufrimientos, tus asuntos y negocios debes ponerlos siempre bajo la solicita mirada y poderosa protección de la Santísima Virgen, seguro siempre de obtener por este medio el más cumplido éxito.

¿Lo has hecho hasta el presente? Haz a este fin los propósitos convenientes y pide las gracias necesarias.

DÍA SEXTO (24 de enero)

No quiso el Padre Montero ser egoísta con el cuadro de Santísima Virgen y tenerlo más tiempo oculto y escondido en su casa, como un relicario, sino deseó que todos experimentaran los deliciosos frutos de virtud y santidad que él había recibido en aquel retiro; y determinó colocarlo a la pública veneración en la Iglesia Parroquial, para que desde allí fuese fuente de prodigiosas conversiones.

Como el sol, tan pronto aparece en el firmamento deja sentir su benéfica influencia por doquiera, así el cuadro de la Santísima Virgen de Belén, que fue elevado al culto público en su templo de Ubaque, irradió a todos los habitantes de aquellos lugares torrentes de consuelo, beneficios y favores.

Empezaron a visitarla numerosos devotos y peregrinos, implorando socorro en sus necesidades. El fervor religioso de los pueblos fue aumentando prodigiosamente, la confianza en la protección de María se fue confirmando con favores y milagros y por todas partes se iba extendiendo la fama y celebridad de la venerada imagen de Nuestra Señora. Un nuevo y último hecho milagroso vino a poner como sello a la historia de su aparición: cuanto más iban pasando los días y mas crecía la devoción de los fieles, más clara y patente iba apareciendo la sagrada efigie de María y el niño, hasta llegar al estado de perfección en que hoy la veneramos.

¡Oh qué dichosos debemos sentirnos al tener entre nosotros este celestial tesoro! Israel tenía en medio de sus campamentos el arca de la alianza; nuestro pueblo de Ubaque tiene en su Iglesia el lienzo de Nuestra Señora de Belén, verdadero trono de amor y de reconciliación de Dios con los hombres.

Ella es el pararrayo seguro que aparta de nuestras cabezas la ira del Altísimo y trae sobre nosotros sus bendiciones. Acojámonos bajo su acción bien hechora y pidamos a la Santísima Virgen nos alcance el remedio de todos nuestros males.

DÍA SÉPTIMO (25 de enero)

María se dignó escoger este Santuario para hacerlo depositario de la santa efigie. Favor tan privilegiado no fue concedido a otros pueblos. Podemos decir con el profeta.

Ella nos ha distinguido entre todos los otros pueblos de la comarca para fijar su trono de amor y misericordia entre nosotros. ¿Cómo ha correspondido Ubaque a tan singular fineza? Nuestros antepasados, hombres de fe, cristianos de verdadero espíritu, escribieron una página brillante en la historia religiosa de nuestras pasadas glorias.

Era el año de 1744. Todavía era de ver las ruinas y escombros causados por un espantoso terremoto, en el cual en medio de tanta miseria y desolación, brilló sobre Ubaque la mano protectora de María.

Entonces reunidos en asamblea respetable las autoridades de aquel tiempo, el Cacique, el teniente y el capítulo, unánimes y conformes tomaron el acuerdo y resolución de que «era su voluntad escoger a Nuestra Señora de Belén como patrona especial de aquel territorio y hacían voto solemne de celebrarle todos los años la fiesta en reconocimiento de haberlos librado de los males y calamidades producidos por los temblores». Hijos ilustres de tan nobles padres en la fe y devoción a la Santísima Virgen María! Consideren que este documento escrito pos la voluntaria promesa y voto de nuestros antecesores, al mismo tiempo que nos honra y glorifica delante de los otros pueblos vecinos, nos obliga con lazo sagrado a seguir tributando cada año solemnes cultos a la Patrona Nuestra Señora de Belén.

No desmerezcan de sus gloriosos padres; sean generosos para contribuir con sus bienes a la celebración de esta festividad y supliquen a María les otorgue su bendición santa.

DÍA OCTAVO (26 de enero)

La fama de los milagros obrados por la intercesión de Esta Venerada imagen fue creciendo de tal manera, que bien pronto traspasó los límites del vecindario y se extendió por toda la región de oriente hasta llegar a la misma capital de la República.

Larguísima es la lista de fieles cristianos que desde el siglo diez y siete se han venido apuntando como hijos de Nuestra Señora de Belén en el registro de la cofradía. Incontables los personajes ilustres que han honrado con su presencia este célebre Santuario.

¿Qué diremos de las romerías y peregrinaciones en que desde siglos anteriores han acudido los pueblos de la comarca a implorar de la bondad de Nuestra Señora, que Socorra sus públicas necesidades y a dar testimonio de su gratitud ardiente por los extraordinarios favores recibidos? María ha sido Reina y Señora de estos pueblos, de los católicos y patriarcales moradores de oriente que la han escogido por su madre y abogada especial.

¿Y nosotros nos honramos de aparecer como siervos y vasallos suyos? ¿Nos gloriamos de entrar en las congregaciones de María? ¿Nos agrada verla, alabarla y honrarla en las procesiones y festividades que le dedican sus devotos hijos?

Seamos dignos descendientes de aquellos que le erigieron este trono de amor, y devoción en su Santuario y pidámosle nos acoja en el número de sus hijos y devotos amantes.

DÍA NOVENO (27 de enero)

¡Es de tal condición la Virgen nuestra Señora! Es de ánimo tan generoso, que el más fino amante no puede compararse con ella.

Le das uno, dice un santo padre y ella te devuelve mil. Tiene por costumbre, añade otro santo, pagar con grandísimos favores los más insignificantes obsequios.

Ella misma afirma en el Eclesiástico: los que me alaban y ensalzan obtendrán la vida eterna. Sobrados son estos testimonios para convencernos de la protección que siempre ha dispensado Nuestra Señora de Belén a sus devotos.

Pero tenemos datos más fehacientes consignados en las historias. Ahí está el voto que hizo el pueblo de Ubaque y sus autoridades «En reconocimiento de los portentosos milagros de esta Misericordiosa Señora». Ahí están todos los enfermos curados, todos los tristes consolados, todos los pobres y necesitados aliviados, todos los vecinos de Ubaque y su comarca porque no hay uno solo que no haya experimentado el poder y ternura de esta bondadosa madre del cielo, pues, según aseguran los teólogos, todo lo que Dios nos conceda pasa por manos de María.

Adaptado de: http://www.ubaque-cundinamarca.gov.co/noticias/novena-nuestra-senora-de-belen