VIRGEN DE LOS PUEBLOS

Oración para todos los días:

Oh Virgen Santísima, Madre de todos los pueblos, tú que acudes al llamado de tus hijos con amor infinito, cúbrenos con tu manto de paz y esperanza.

Te pedimos, Madre bondadosa, que guíes nuestras vidas hacia la justicia, la unidad y el amor fraterno. Intercede por nosotros ante tu Hijo, para que en cada rincón del mundo florezca la armonía y el bienestar.

Ampara a los necesitados, consuela a los afligidos, y llena nuestros corazones de fe y gratitud.

Amén.

CONSIDERACION DEL DIA

Reina y Madre soberana, 
de los pueblos protectora, 
con tu manto nos cobijas, 
eres fuente de fervor.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

Desde el cielo nos proteges, 
tu mirada es bendición, 
intercede por tus hijos, 
llenas todo de oración.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

En tus manos confiamos, 
nuestras luchas y dolor, 
eres fuerza en el camino, 
Madre llena de esplendor.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

Desde el cielo nos proteges, 
tu mirada es bendición, 
intercede por tus hijos, 
llenas todo de oración.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

Oh Señora de los pueblos, 
de esperanza eres farol, 
consuela nuestras angustias, 
guíanos al Salvador.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

Hoy tus hijos te cantamos, 
con fervor y gran amor, 
sé por siempre nuestra guía, 
Madre del Consolador.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

En la cruz, junto a tu Hijo, 
nos diste tu corazón, 
como Madre nos acoges, 
nos llenas de redención.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

Virgen pura y bendecida, 
estrella de salvación, 
con amor nos iluminas, 
Madre de la creación.

Virgen Madre de los Pueblos, 
luz de amor y compasión, 
guíanos con tu ternura 
hacia Cristo, redentor.

Oración final:

Señor Jesucristo, hijo del padre, manda ahora tu espíritu sobre la tierra. Haz que el Espíritu  Santo habite en el corazón de todos los pueblos, para que sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra. Que la señora de todos los pueblos, la santísima virgen maría, sea nuestra abogada. Amén.

CONSIDERACIONES


DÍA PRIMERO 
(21 de mayo)

En Ámsterdam, María se muestra de pie sobre el globo terráqueo, y nos dice que quiere ser conocida y amada en nuestro tiempo como la Señora, la Madre de todos los pueblos. Ya en el primer mensaje se presenta con su nuevo título: «Me llamarán la Señora’, ‘Madre»». En los años siguientes, habla a menudo de sus deberes maternos: «No importa quienes sean o lo que sean, yo puedo ser para ustedes la Madre» .»También el Señor necesitó de su Madre para venir a la vida. Por medio de la Madre viene la vida. ¡Por eso Ella debe ser restituida a sus iglesias y a los pueblos, y experimentarán el florecimiento!» .

Madre, te ruego, haz que yo pueda reconocer junto con mi familia y todas las personas, en qué medida eres Madre para cada uno de nosotros. En nombre de todos, hoy quiero consagrarme a ti:

«Madre, tuyo soy ahora y siempre, a través de ti y contigo quiero siempre pertenecer enteramente a Jesús».

DÍA SEGUNDO (22 de mayo)

En una visión, la vidente notó en torno al globo terráqueo innumerables ovejas y corderos, claros y oscuros, que simbolizan todos los pueblos y razas de la tierra. La Señora de todos los Pueblos le explica a Ida: «No hallarán descanso, hasta que se detengan y miren pacíficamente la Cruz, el centro de este mundo» . «La Iglesia, las ovejas, están dispersas y otras aún huirán. Sin embargo, la Señora de todos los Pueblos las reconducirá a un solo rebaño» .

Madre, te pido por todos aquellos que se han alejado de Dios. Reconduce a la verdadera fe y a la Iglesia de tu Hijo, a todos los que se han ido por mal camino o que por causa del mal ejemplo de los demás han sido decepcionados y viven un estado de rebelión interior. Con tu cuidado materno, haz que regresen todas las «ovejas perdidas» y se vuelvan un solo rebaño con un solo pastor.

DÍA TERCERO (23 de mayo)

«He dicho: Daré consolación. Pueblos, su Madre conoce la vida, su Madre conoce la tristeza, su Madre conoce la cruz. Todo lo que padecen en esta vida es un camino en el que su Madre, la Señora de todos los Pueblos, los ha precedido… Pueblos, también ustedes, recorriendo su vía crucis, suben hacia el Padre; también ustedes, recorriendo su vía crucis, suben hacia el Hijo. El Espíritu Santo los ayudará. ¡Invóquenlo en este tiempo! No lo repetiré bastante al mundo: ¡Recurran al Espíritu Santo en este tiempo!» 

Madre, Esposa del Espíritu Santo y Medianera de toda gracia, te pido por todos los enfermos y los que sufren, por todos los que están solos y olvidados, por todos los que están separados o divorciados y por todos aquellos que sufren a causa de la persecución. Haz que ellos en su vía crucis adviertan sensiblemente la ayuda y la consolación del Espíritu Santo, para que sostenidos con su amor, tengan la fuerza de aceptar el sufrimiento y lo unan al sufrimiento de Cristo, que es infinitamente precioso.

DÍA CUARTO (24 de mayo)

«Recen esta oración en todo lo que hagan . «Ha sido dada para invocar el verdadero Espíritu sobre el mundo» . «Tú no puedes calcular el gran valor que tendrá. Tú no sabes lo que depara el futuro» . La Señora de todos los Pueblos ha sido enviada por su Señor y Creador, «para poder salvar al mundo, con este título y por medio de esta oración, de una gran catástrofe mundial… Por medio de esta oración la Señora salvará el mundo. Vuelvo a repetir esta promesa.». «Ustedes no saben lo poderosa e importante que es esta oración ante Dios». «Puedo conceder -y lo haré- Gracia, Redención y Paz a todos aquellos que me lo pidan» .

Madre, te pido por la paz en mi corazón, en mi familia y entre todos los pueblos.

DÍA QUINTO (25 de mayo)

La Señora de todos los Pueblos se dirige a la vidente: «¡Ahora observa mis manos y comunica lo que ves!» Es como si en el centro de sus manos hubiese habido una herida y de cada una de sus manos brotan tres rayos que iluminan las ovejas. La Señora sonríe y dice: «Estos son tres rayos, los rayos de Gracia, Redención y Paz» .

María le dice a la vidente y por lo tanto a cada uno de nosotros: «Ven siempre a orar ante esta imagen… para pedir por todos los que tienen necesidades corporales y espirituales» .»Dile a tu director espiritual y a todos los que colaboran en ello, que yo prometo a todos aquellos que oren ante esta imagen e invoquen a María, la Señora de todos los Pueblos, que les concederé gracias para el alma y el cuerpo, en la medida que sea la voluntad del Hijo». Madre, te pido por todos aquellos que sufren por estar heridos interiormente, por los que sufren de angustia o depresión, por los que son adictos a la droga y están al borde de la desesperación. Madre, intercede por ellos y obtenles la Gracia del Padre, la Redención del Hijo y la Paz del Espíritu Santo.

DÍA SEXTO (26 de mayo)

«Ahora hablo a los pueblos de todo el mundo: ¡Apóstoles y pueblos, arrodíllense ante su Señor y Creador y sean agradecidos! La ciencia de este mundo le ha enseñado a los hombres a olvidar la gratitud. Ya no conocen a su Creador. ¡Pueblos, ya están advertidos! ¡Arrodíllense humildemente ante su Creador!» La Señora dice esto con impresionante reverencia y devoción. Cae de rodillas y se postra tan profundamente, que casi toca el suelo con la cabeza. «Pidan Su misericordia, Él es misericordioso. ¿Acaso no les da prueba de ello en este tiempo? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo esté con ustedes todos los días de su vida».

Madre, enséñame y enséñale a todos los hombres, a ser agradecidos ante nuestro Señor y Dios. Haz que reconozca con humildad de niño, que todo lo que soy es un don de Dios y que sin Él no puedo hacer

nada. Concédele también este conocimiento a todos aquellos que piensan que no necesitan de Dios para su felicidad.

DÍA SÉPTIMO (27 de mayo)

«El primer y más importante mandamiento es el amor. El que tiene amor, adorará a su Señor y Creador en Su creación. El que tiene amor, no será nunca deshonesto con su prójimo. Esto es lo que falta en este mundo: Amor a Dios, amor al prójimo». «Y entonces le digo a los pequeños: Si practican el amor mutuo hasta el extremo, ni siquiera los grandes tendrán alguna posibilidad».

Madre, te pido por todos los responsables en la política y en la sociedad, para que tomen decisiones por amor desinteresado hacia Dios y hacia el prójimo. Yo también quiero contribuir, cumpliendo con amor mis deberes cotidianos. Y ya que de mí mismo no poseo este amor, deseo rezar frecuentemente la poderosa oración para la venida del Espíritu Santo, que tú, como Madre, has revelado para todos los pueblos.

DÍA OCTAVO (28 de mayo)

La Madre de todos los Pueblos nos pide a cada uno de nosotros que colaboremos en la difusión de su oración y su imagen. «¡Pónganse a trabajar con gran fervor en la obra de redención y paz, y verán el milagro!». «Ayuden con todos los medios y ocúpense de la difusión, cada uno a su manera»  «Esta obra no es para un solo país, esta obra es para todos los pueblos» . «Todos tienen derecho a ello. Te aseguro que el mundo cambiará» .

Madre, dame valentía, celo y fidelidad para cumplir con tus deseos y hacer parte de la «obra mundial». Si esto me resultara difícil y tuviera dudas al difundir la imagen, recuérdame tu promesa: «María asume toda la responsabilidad… Todos tienen derecho a ello». Todos los pueblos deben saber que tú eres su Madre.

DÍA NOVENO (29 de mayo)

«Esta imagen debe preceder. Esta imagen tiene que ser difundida en todo el mundo. Es la interpretación y la representación del nuevo dogma. Por eso, yo misma he dado esta imagen a los pueblos». La Señora de todos los Pueblos pide por encargo de Dios este «último y más grande dogma’, «la coronación de la Madre del Señor Jesucristo, la Corredentora, Medianera y Abogada’ . También María revela anticipadamente la consecuencia de esta gracia: «Cuando el dogma, el último dogma de la historia mariana, sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la paz, la verdadera paz al mundo» .

Madre, te pido por el Santo Padre, por los cardenales, por los obispos y sacerdotes, por todos aquellos que tienen responsabilidad en la Iglesia. Ilumínalos, para que ellos en su vocación de pastores, se esfuercen valientemente por ti como Madre de todos los Pueblos y te otorguen a través del dogma, lo más pronto posible, aquel lugar en el corazón de la Iglesia que ellos, a la luz de Dios, han reconocido como correcto y verdadero.

Adaptado dehttps://es.scribd.com/document/735633761/Novena-a-Ntra-Sra-de-Todos-Los-Pueblos