VIRGEN DESATANUDOS

Oración para todos los días:

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amen

Santísima Virgen María” la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

CONSIDERACION DEL DIA

De angustias y sinsabores mi ser esta acongojado pues me parte de tu lado colmándome de temores.
No me conmovió tu llanto ni me embriagó tu dulzura, pero hoy vengo a tu ternura a mitigar mi quebranto. 

Madre del amor hermoso, del Altísimo mansión, ven y desata los nudos que oprimen mi corazón

Eres tú quien me consuela, quien a mi ser embellece y ante tu faz palidece la más luminosa estrella.
Eres la rosa del cielo, madre del Salvador.
Regálale tu candor a quien te ama con desvelo

Madre del amor hermoso, del Altísimo mansión, ven y desata los nudos que oprimen mi corazón

Tú, la pulcra y fiel amante, aposento del amor, acógeme por favor en tu regazo fragante, porque allí quiero morar con tu niño inmaculado y al latir del adorado quiero vivir para amar

Madre del amor hermoso, del Altísimo mansión, ven y desata los nudos que oprimen mi corazón

Estrella de la mañana Virgen vestida de sol tú besaste al creador con puro labios de grana.
Limpia por favor la escoria que afea mi corazón para, con tu bendición poder entrar en la gloria 

Madre del amor hermoso, del Altísimo mansión, ven y desata los nudos que oprimen mi corazón

Tu corazón traspasado por la espada del dolor es magna fuente de amor, donde lavo mi pecado; porque al ser Inmaculada, toda pureza y candor no habrá refugio mejor para el alma atribulada

Madre del amor hermoso, del Altísimo mansión, ven y desata los nudos que oprimen mi corazón

Suplicante omnipotencia de favores manantial: Como lo hiciste en Caná ruégale por mi indigencia mira que no tengo nada, solo miseria y maldad; más, por tu excelsa bondad, mi alma será restaurada.

Madre del amor hermoso, del Altísimo mansión, ven y desata los nudos que oprimen mi corazón

Dile a Dios que to lo adoro a pesar de mi extravío.
Que solo en su amor confío y que su perdón imploro.
Del un beso en cada herida a Jesús crucificado y guárdame en su costado para habitar en la vida-

Madre del amor hermoso, del Altísimo mansión, ven y desata los nudos que oprimen mi corazón

Oración final:

Oh, Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, divina prenda de la Santísima Trinidad, huerto sellado de Dios donde guarda celoso los tesoros de su Amor: mira compasiva con tus ojos de madre a tus hijos enfermos por la herida del mal.

Con tu inmensa humildad desata los nudos con que nos oprime la soberbia, tan contraria a los Divinos atributos del corazón manso y humilde de Jesucristo.

Tú, la Pura, la Pulcra, la Inmaculada; desata bondadosa los nudos hediondos de la lujuria, la impureza, la obscenidad y demás apetencias desordenadas de la carne, que tanto esclavizan a tus hijos y que precipitan tantas almas al infierno.

Tú, la pobre Doncella de Nazaret, la modesta Esposa del Carpintero, la Madre del Maestro que no tenía dónde reclinar su cabeza: con tu Santa Pobreza desata los nudos de la avaricia, que aleja al hombre de Dios y lo esclaviza a cosas efímeras, las cuales son sólo basura compa- radas con el único Amor.

Gracias Madre mía, gracias por tus cuidados y consuelo.

Gracias por tu pureza y tu ternura. Gracias por hablar bien a Dios de mí.

Dile que yo lo adoro a pesar de mi nada.

Gracias por desatarme, gracias por liberarme, gracias por esconderme entre tu manto, gracias por lavarme y cubrirme con la Sangre Sacrosanta de tu Hijo Jesucristo.

Ayúdame a convertirme en otro Jesús para que El Padre me mire con su Infinito Amor y su Infinita Misericordia. Amén

CONSIDERACIONES


DÍA PRIMERO 
(29 de noviembre)

«Y presentándose a María, (el ángel) le dijo: Salve llena de gracia, el Señor es contigo».

(Lucas 1, 28-29)

Por disposición divina, nuestra Madre Santa María tiene todas las gracias de Dios en grado sumo, pues es la morada del Salvador, Dios con nosotros.

Cuando el Padre la mira encuentra en ella las mismas perfecciones de su hijo unigénito, y amoroso se recrea en tan graciosa belleza.

Esto explica las palabras con que el arcángel San Gabriel enviado por Dios, saluda a la casta don- cella: «Salve llena de gracia, el Señor es contigo». Nuestra Madre es una con el Señor. Vive sólo para Él en perfecta, amorosa y eterna comunión con la Divina Voluntad.

Pidámosle a la Santísima Virgen María que nos lleve de su mano a una perfecta comunión con las Tres Divinas Personas de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo y que nos ayude por su intercesión maternal a desatar los nudos de la soberbia, lujuria y avaricia, concupiscencias que oprimen al hombre y lo esclavizan en todo su caminar terreno. Amén.

DÍA SEGUNDO (30 de noviembre)

El ángel le contestó (a María) y dijo: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su Sombra y por esto el hijo engendrado será Santo, será llamado Hijo de Dios».

(Lucas 1, 35)

Madre de Dios, esposa del Espíritu Santo

Cuánta pureza, santidad y esplendor adornan el alma de Nuestra Madre que el mismo Dios ha decidido convertir su vientre en un cielo para que en él anide Dios, hecho carne, nuestro Salvador y Redentor.

La Divina Esposa del Espíritu Santo es ahora la Madre de Dios y por tanto la perfecta intercesora del género humano ante Él.

Ella es la Omnipotencia Suplicante, la Misericordia de Dios hecha madre para que sus hijos heridos por la culpa nos acerquemos con confianza y ternura en busca de su maternal intercesión.

Pidamos a Nuestra Madre que, con la Luz de su santo Esposo, el Espíritu Santo, disipe las tinieblas que nublan nuestras almas para que reine en ellas la luz de la Verdad. Amén.

DÍA TERCERO (1 de diciembre)

Dijo María: he aquí la Esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra. Y se fue de ella el ángel».

(Lucas 1, 38)

El esclavo no tiene derechos. El dueño dispone plenamente de su esclavo y decide sobre él a su antojo. La esclavitud es pertenencia total y muchos lo han sido por la fuerza, pero Nuestra Madre lo ha decidido con la plenitud del amor que es la plenitud de la libertad.

El dueño puede decidir incluso en contra de la vida del esclavo. Nuestra Madre, vive sólo y exclusivamente para su Dueño y Señor. Sabe que su Señor es el dueño de la vida, es la Vida misma, por tanto, no tiene reparo en entregarle todo su ser con pasado, presente, futuro y eternidad.

Ella se entrega total e incondicionalmente a la Voluntad de Dios. Todos los impulsos de su corazón, sus pensamientos, palabras, y acciones están enajenadas en favor del Padre Celestial.

Antes de la anunciación ya era exclusivamente de Dios. Por eso le fue tan fácil la respuesta. El amor verdadero no calcula, se da…

Trono de la Eterna Sabiduría, Esclava del Señor, que has querido ser esclava del único dueño, enséñanos a vivir la perfecta y única esclavitud para que por ella seamos libres de las ataduras y confusiones del error. Amén.

DÍA CUARTO (2 de diciembre)

Dijo María: ‘Mi alma engrandece al Señor y exulta de júbilo mi espíritu en Dios mi Salvador porque ha mirado la humildad de su sierva. Por esto todas las generaciones me llamarán bienaventurada»

(Lucas 1, 48)

Todo pecado que cometemos los seres huma- nos ha nacido en la soberbia. Ella es la causa y origen de todos los males de la humanidad, por- que el hombre engañado por su frágil parecer antepone su propia voluntad a la voluntad de Dios, que es la única que nos conduce a la verdadera plenitud.

Al hombre le es más fácil despojarse de sus bienes materiales y a veces hasta de sus propios seres queridos que despojarse de su propia voluntad.

Arrinconar la Voluntad de Dios para hacer lo que nos plazca, no es otra cosa que la desobediencia y en eso consiste el pecado.

Cuando en la tierra se haga la Voluntad de Dios como se hace en el cielo, entonces la Gloria de Dios y las delicias celestiales se disfrutarán en la tierra, aunque persistan el dolor y el sufrimiento, porque éstos nos configuran con Cristo, Varón de Dolores.

Nuestra Madre, Santa María, con su humil- dad ha engrandecido al Señor y por este mismo atributo vivido en grado sumo se ha hecho merecedora a que todas las generaciones la llamemos Bienaventurada.

Humilde y casta doncella, rosa del altar del cielo: ayúdanos a desatar con tu serena humil- dad las ataduras del egoísmo, la prepotencia, la jactancia, el orgullo y el falso amor propio tan contrarios a tu aquilatada virtud. Amén.

DÍA QUINTO (3 de diciembre)

Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, y viéndole contaron lo que se les había dicho acerca del Niño. Y cuantos lo oían se maravillaban de lo que les decían los pastores. María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón».

(Lucas 2, 16-19)

Si quieres saber algo sobre Jesús adéntrate en el Corazón de María.

Allí están guardados los más bellos secretos sobre el Amor, sobre La Verdad, sobre la Vida.

Allí reposan las más bellas historias de Amor nunca contadas, los besos, las caricias, las horas de trabajo en Nazaret, las lágrimas de Dios y de su madre que ablandaron la senda de nuestra redención.

Es su corazón huerto sellado donde la Divinidad depositó insondables secretos sobre la vida y el camino del hombre.

¿Quién de los mortales sin estar lleno de la Gracia de Dios no quisiera gritar a viva voz to- dos los secretos y privilegios de que fue fiel merecedora Nuestra Madre?

Pero Ella, también es madre de la discreción.

Ella posee en plenitud todas las virtudes humanas y sobrenaturales. A nadie comunica los misterios de Su Hijo, los misterios de nuestra salvación.

Madre prudente y discreta: te suplicamos que nos enseñes a meditar los misterios del Reino de Dios y las intimidades de nuestros semejantes con la caridad y prudencia que lo haces tú, todo para la Gloria de Dios y bien del prójimo. Amén.

DÍA SEXTO (4 de diciembre)

«Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: puesto está para caída y levantamiento de muchos en Israel y como signo de contradicción para que se descubran los pensamientos de muchos corazones; y a ti una espada atravesará tu alma».

(Lucas 2, 34-35)

María recibe la bendición del anciano Simeón y con ella el anuncio de los indecibles dolores que acompañarán para siempre su caminar terreno y que tendrán su máxima expresión al pie de la Cruz de su Hijo Sacrosanto, cuando la lanza de iniquidad traspase el Corazón Misericordioso de Jesús.

Con este acerbo dolor, el corazón de la Madre abre también sus compuertas para que broten de él todos los secretos tan celosamente guardados, que sólo su alma llena de gracia fue merecedora de recibir de parte de Dios y que se relacionan con el misterio de nuestra redención.

Arca de la nueva alianza que por ser una con el Señor albergas en tu Corazón Inmaculado los mismos sentimientos de Cristo, nosotros tus hijos te rogamos, desates en nosotros los nudos de la indiscreción, calumnia, murmuración, desprecio, desamor y toda falta de caridad hacia nuestros semejantes. Amén.

DÍA SÉPTIMO (5 de diciembre)

«Al tercer día hubo una boda en Caná de Galilea y estaba allí la Madre de Jesús. Fue invitado también Jesús con sus discípulos a la boda. ‘No tenían vino porque el vino de la boda se había acabado. En esto dijo la madre de Jesús a éste: No tienen vino’. Le dijo Jesús: ‘Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? No es aún llegada mi hora’. Dijo la madre a los servidores: ‘Hagan lo que Él les diga».

(Juan 2, 1-5)

Es maravilloso meditar cómo Jesucristo hace el primer milagro de su vida pública en favor de unos esposos, en favor de la familia que comienza con la Bendición de Dios para el amor humano. Hoy que tanto se ataca a la familia y que se ha desacralizado el Sacramento del matrimonio, es preciso invitar a Cristo y a Santa María a las bodas, al hogar, a la educación de los hijos y a la lucha diaria.

Nuestra Madre, mujer de hogar, se da cuenta enseguida de la falta de vino. Es ella quien coacciona de una manera tierna y amorosa, conmovida por tan apremiante necesidad, pero confiada en la Omnipotencia y Misericordia de su hijo Dios y hombre.

«Hagan lo que Él les diga». Es la recomendación perentoria y maternal de la Santísima Vir- gen a todo el género humano, pues ella es Madre de Dios y Madre Nuestra, que no quiere que ninguno de sus hijos se pierda eternamente.

Divina intercesora entre Dios y los hombres: Te pedimos que, como en Caná, intercedas por todas las familias del mundo para que los esposos disfruten el Vino del Amor, la comprensión, el perdón, la fidelidad y la paz de Dios; y así to- dos los hogares sean luminosos y alegres. Amén.

DÍA OCTAVO (6 de diciembre)

Jesús respondió al que le hablaba: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y ex- tendiendo su mano sobre sus discípulos, dijo: ‘He aquí mi madre y mis hermanos. Porque quienquiera que hiciere la Voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre».

(Mateo 12, 48-50)

La perfección en el Amor consiste en la con- figuración con la Voluntad Divina.

La fusión en su Voluntad nos hace su familia y eso es precisamente el querer de Dios con respecto a los hombres.

Nadie como Santa María ha vivido en la plenitud de la Divina Voluntad. Ella es la Reina del Reino de la Divina Voluntad y su razón de existir es trabajar por el Reino de Dios y su Justicia.

Ella, como Dios, sólo quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad.

Ella vela día y noche por la Gloria de Dios y la salvación de sus hijos.

Trabaja e intercede incesantemente porque el Querer de Dios, como en el cielo, se cumpla en la tierra.

Reina del Reino de Dios, ayúdanos a desatar los nudos de la voluntad humana que son la causa del pecado y cólmanos del Querer de Dios para que seamos configurados con tu hijo Jesucristo en quien el Padre tiene todas sus complacencias. Amén.

DÍA NOVENO (7 de diciembre)

«Estaban junto a la Cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María la de Cleofás y María Magdalena. Jesús viendo a su Madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a su Madre: ‘Mujer he ahí a tu hijo’. Luego dijo al discípulo: ‘He ahí a tu madre’. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa».

(Juan 19, 25-27)

¡Qué reciedumbre engendra la pureza! El alma y la vida inmaculada de Nuestra Madre le han dado la fortaleza para resistir el holocausto de su Hijo, Cordero sin mancha que quita los pecados del mundo y que derramó por nosotros hasta su última gota de sangre.

Ella está allí, de pie, incólume, con su Corazón traspasado por el dolor, ofreciendo al Padre su única razón de existir: su hijo amado, su Hijo Inmaculado, su Hijo Crucificado por causa del pecado de todos los mortales.

Y el Redentor la entrega al discípulo puro, al que ha recostado su cabeza sobre el Corazón de Jesús y que conoce sus Divinos Misterios.

En san Juan estamos representados todos los hombres y por eso debemos acoger a María en la casa de nuestras almas como lo hizo el discípulo amado.

Ya Santa María además de Madre de Dios es también Madre Nuestra. No por merecimiento nuestro sino por la Infinita Misericordia de Dios.

Qué bueno es el Padre que además de regalar- nos a su Hijo único como Nuestro Redentor, nos ha regalado a la Santísima Virgen como Nuestra Madre.

Madre del Amor Crucificado, por la Sangre Redentora de tu Hijo-que es tu misma sangre- y por todos los dolores de tu Corazón Inmaculado, intercede ante Dios por nosotros para que seamos libres de todo mal.

Adaptado de: Novena Bíblica a la virgen María Desatadore de nudos- San Pablo Edit.